ASMA BRONQUIAL
El asma bronquial es la enfermedad crónica más
frecuente en la infancia. El Estudio Internacional sobre Asma y Enfermedades
Alérgicas en Niños, ISAAC por sus siglas en inglés, evaluó la prevalencia del
Asma a nivel mundial en grupos de niños de 6-7 años y 13-14 años. Este estudio
reveló notorias diferencias entre distintos países y grupos etarios. La
Argentina se ubicó en un rango de prevalencia intermedia, de un 10-20%, con una
mayor frecuencia en niños de 6-7 años que en los de 13-14 años.
A pesar de grandes avances terapéuticos, esta
enfermedad tiene un importante impacto social, ya que afecta la calidad de vida
de los que la padecen. Es una de las causas más frecuentes de ausentismo tanto
escolar como laboral, además de muchas restricciones en la actividad física y
serias dificultades para el paciente y también para su familia.
El ASMA se
define como un trastorno inflamatorio crónico de las vías aéreas superiores. En
él intervienen varios tipos de células, sobre todo eosinófilos, mastocitos y
linfocitos T, que en individuos predispuestos genéticamente generan un aumento
de la obstrucción de las vías aéreas a diferentes estímulos (físicos, químicos
o farmacológicos).
Esta patología se caracteriza por la presencia
de episodios recurrentes de sibilancias, tos con o sin expectoración y disnea
secundarios a obstrucción bronquial difusa, de intensidad variable, que se revierte
en forma espontánea, parcial o totalmente, o por la acción de drogas
broncodilatadoras.
Estos síntomas pueden incrementar su
intensidad durante la noche, presentar un patrón estacional, y se relacionan
con factores desencadenantes tales como: infecciones virales, ejercicio, alérgenos, irritantes, cambios climáticos o factores emocionales.
El diagnóstico del asma en pediatría se basa
en dos aspectos clínicos:
• Episodios reiterados de obstrucción
bronquial.
• Reversibilidad del cuadro en forma
espontánea o por la administración de broncodilatadores.
Este último punto es evaluable clínicamente u
objetivamente mediante pruebas de la función pulmonar, como espirometría y
curva flujo-volumen, entre otras.
Esta enfermedad se puede clasificar en función
de la gravedad. Esto es indispensable para que se pueda establecer la necesidad
y el tipo de esquema terapéutico. Según la frecuencia, gravedad y persistencia
de los síntomas, sumado a el resultado de los exámenes de la función pulmonar,
podemos clasificarlos en:
1.
Asma Intermitente: enfermedad
episódica, frecuentemente desencadenada por una infección respiratoria o la
exposición a un alérgeno. Escasa magnitud de síntomas, de corta duración, no
interviene con el sueño ni con la calidad de vida. Si el paciente está
asintomático el examen clínico y funcional es normal.
2.
Asma persistente leve: síntomas
más frecuentemente. Los niños suelen tener tos durante la noche. Los períodos
intercríticos son sintomáticos y puede afectar la actividad física. La
espirometría en período intercrítico es normal.
3.
Asma persistente moderada: los
pacientes son más sintomáticos, con manifestaciones persistentes, interfiere
con la calidad de vida del niño y la familia. La espirometría en período
intercrítico es anormal.
4.
Asma persistente grave: síntomas
diarios, el sueño es entrecortado por la tos, hay fatiga, existe limitación
evidente de la actividad física, puede verse afectado el crecimiento normal. La
espirometría en la intercrísis es patológica con compromiso grave.
Para tratamiento del asma hay
que considerar cinco puntos básicos:
1.
Educación: el paciente debe
conocer su enfermedad, sus características, el grado de intensidad de la misma,
qué provoca sus crisis, y cómo prevenirlas y comenzar a tratarlas, aún antes de
consultar a su médico.
2.
Control ambiental: en el
Asma alérgico es de suma importancia que el paciente evite el contacto con las
sustancias a las que es alérgico, y con los irritantes de las vías aéreas, en
especial el tabaco.
3.
Inmunoterapia (vacunas): de
suma utilidad en el Asma alérgico, ya que permiten disminuir específicamente la
sensibilidad alérgica de los pacientes. Estas vacunas deben ser indicadas
exclusivamente por el alergólogo y su aplicación y duración controladas por el
mismo.
4.
Tratamiento farmacológico es
cada vez más efectivo debido a los modernos medicamentos.
5.
Fisioterapia respiratoria
Según el Consenso Internacional para el
Tratamiento del Asma, para que éste sea exitoso debe alcanzar los siguientes
objetivos:
• Mantener el control de los síntomas.
• Evitar las crisis.
• Mantener el funcionamiento pulmonar dentro
de los límites normales, en lo posible.
• Mantener una calidad de vida normal,
permitiendo un buen descanso y la práctica de ejercicios y deportes.
• No producir efectos adversos.
• Prevenir complicaciones del asma.
• Prevenir la mortalidad por asma.
FISIOTERAPIA
RESPIRATORIA EN ASMA
El tratamiento con fisioterapia respiratoria
se debe realizar en los períodos intercrísis. Se trabaja con ejercicios
respiratorios fortaleciendo o relajar la musculatura respiratoria y torácica.
También es muy importante la higiene bronquial con el drenaje de secreciones y
la adquisición de un patrón respiratorio correcto.
Para poder afrontar y llegar a
"controlar" las crisis de asma, se complementa el tratamiento con
técnicas de relajación y de control respiratorio.
Los beneficios que aporta la Fisioterapia Respiratoria en el tratamiento del asma son:
✔ Disminuir los síntomas diarios
✔Disminuir las dosis requeridas de
fármacos. (NO
SUSTITUYE LOS FÁRMACOS, NUNCA DEJAR DE TOMAR MEDICACIÓN PRESCRIPTA POR EL
MÉDICO)
✔Favorece la llegada de la medicación inhalada a
lo profundo del pulmón, lo que hace más efectiva la administración del fármaco.
✔ Ayuda a la estabilización del paciente post
crisis.
✔ Favorece la higiene bronquial con la
eliminación de secreciones.
✔ Ayuda a controlar y prevenir una futura crisis
o sus posibles complicaciones.
✔ Mejora la mecánica ventilatoria. Hace que la
respiración sea efectiva y económica.
