DÍA MUNDIAL DE LA ARTRITIS REUMATOIDEA

DÍA MUNDIAL DE LA ARTRITIS REUMATOIDEA

La Artritis Reumatoidea es una enfermedad crónica, inflamatoria, autoinmune y multisistémica. La principal característica es el compromiso articular, el cual puede ser remitente, pero si es continuo generalmente conduce a  una progresiva destrucción de la articulación, deformidad e incapacidad funcional.

Las manifestaciones clínicas son extremadamente variables. La enfermedad comienza con dolor y tumefacción articular. Al inicio, las articulaciones que se ven más afectadas son las metacarpofalángicas, interfalángicas proximales de las manos, las muñecas, y las metatarsofalángicas, siempre simétricamente. Conforme avanza la enfermedad suele afectar hombros, codos, rodillas y tobillos. Es muy característica la rigidez matutina, que puede prolongarse por más de una hora, o también se puede percibir después de permanecer un tiempo en reposo. Además, el paciente puede presentar fatiga, pérdida de peso ,mialgias y fiebre.

Generalmente hay presencia de nódulos reumatoides, que son nódulos subcutáneos que se encuentran sobre prominencias óseas o sobre superficies de presión, como pueden ser codos, dedos o tendón de Aquiles.

Entre las manifestaciones clínicas extraarticulares más severas podemos encontrar: vasculitis, enfermedad pulmonar intersticial, pericarditis, pleuritis, atrofia muscular y neuropatías.

El curso de la enfermedad tiene tres fases:

     I.        Primera fase: de inflamación sinovial y perisinovial.

    II.        Segunda fase: de proliferación o desarrollo del PANNUS (tejido granular exuberante, que se extiende sobre la superficie articular).

  III.        Tercera fase: de fibrosis y anquilosis. Durante esta fase se produce la deformación e inmovilidad articular. El tejido granular se transforma en fibroso, en la zona de cápsula, tendones y tejido periarticular. Hay desaparición del cartílago articular y fibrosis del espacio articular que llevan a la ANQUILOSIS.

Tratamiento

La Artritis Reumatoidea no posee una cura que la elimine definitivamente, sino una serie de tratamientos que permiten frenar su desarrollo, aliviar síntomas y prevenir deformidades y limitaciones funcionales. Consta de tratamiento médico farmacológico, fisioterapéutico y, en última instancia tratamiento quirúrgico.

Tratamiento fisioterapèutico

El tratamiento tiene como objetivos:

  • Aliviar el dolor.
  • Prevenir o corregir deformidades.
  • Disminuir el daño articular.
  • Aumentar la estabilidad articular.
  • Mantener la función (arcos de movimiento, fuerza muscular, pinzas, agarres, patrones funcionales, desplazamientos),para realizar las actividades de la vida diaria y laborales.
  • Incrementar o mantener la fuerza muscular en niveles funcionales.
  • Hacer más eficiente y segura la marcha.
  • Mejorar la condición cardiovascular.
  • Educar al paciente.

El tratamiento que se recomienda consta de:

  • Termoterapia (calor y frío).
  • Hidroterapia.
  • Fisioterapia (ultrasonido, TENS, láser).
  • Ejercicio terapéutico (pasivos, activos, de resistencia, de estiramiento y flexibilidad, actividades recreativas, deporte).
  • Ortesis: para mantener en reposo una articulación dolorosa y/ o débil, evitar y/ corregir deformidades, redistribuir cargas, entre otras funciones de estos elementos biomecánicos.