ESPONDILITIS ANQUILOSANTE

ESPONDILITIS ANQUILOSANTE

La Espondilitis Anquilosante es un tipo de espondiloartropatía, es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las articulaciones de la columna vertebral, que en un estadío avanzado tienden a soldarse y fusionarse entre sí, generando una gran limitación en la movilidad y pérdida de flexibilidad.

No está  claro qué produce esta enfermedad, pero al parecer la genética juega un papel importante en su aparición, ya que en las personas que tienen un familiar directo con esta patología tienen un riego superior a padecerla que una persona sin antecedentes familiares.

Generalmente esta enfermedad reumática se produce en forma de brotes, teniendo periodos en los que hay inflamación de las articulaciones de la columna vertebral , o también de otras articulaciones como hombros, caderas, rodillas y tobillos, intercalados por periodos asintomáticos donde el  paciente no refiere dolor y puede tener una vida normal.

Algunos estudios afirman que es una enfermedad frecuente y calculan que la incidencia es de 7 casos cada 100.000 habitantes por año, apareciendo en mayor medida en varones entre 20 y 30 años.

Los síntomas principales con los que puede cursar un paciente en el periodo de brote son: dolor, inflamación y rigidez. Los síntomas suelen comenzar en la base de la columna y  en las articulaciones sacroilíacas, produciendo dolor que a veces se confunde con una ciatalgia.

El dolor generalmente aparece en forma paulatina, mejora con la actividad y empeora con el reposo, suele haber rigidez en la mañana.

Con el avance de la enfermedad suele afectar otras zonas de la columna llegando hasta el cuello. Mediante la formación de sindesmofitos, las vértebras pueden fusionarse, lo cual limita el movimiento y, en los casos mas graves, producir la pérdida total de flexibilidad y movilidad del tronco. También puede perderse capacidad de movimientos en otras articulaciones como hombros, manos, rodillas, tobillos y pies, la caja torácica y además en las zonas como el tendón de Aquiles o de algunos ligamentos de la rodilla.

La gravedad de la espondilitis anquilosante varia de persona a persona, pero se debe tener en cuenta que el diagnóstico precoz y el tratamiento correspondiente ayuda a controlar los síntomas y a prevenir el avance de la enfermedad. Y al ser una enfermedad sistémica a veces puede afectar otros órganos y, como por ejemplo, generar alguna de las siguientes complicaciones:

Inflamación ocular, donde el iris se inflama y se enrojece, provocando dolor, sensibilidad  a la luz y visión borrosa.

Trastornos cardíacos, inflamando y aumentando el tamaño de la aorta, pudiendo también fallar la válvula aórtica lo que impide que el corazón funcione correctamente.

Trastornos pulmonares por la pérdida de elasticidad del tórax, ya que baja el rendimiento pulmonar.

Fracturas por compresión ya que las vértebras se debilitan, se afinan y se pueden romper.

Enfermedades asociadas, ya que puede estar acompañada por psoriasis o patologías inflamatorias del intestino como la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

Aunque la Espondilitis Anquilosante no tenga cura en la actualidad, existe tratamiento para disminuir los síntomas, ralentizar las consecuencias y prevenir complicaciones, ayudando a que el paciente tenga la mejor calidad de vida posible. Para esto el tratamiento debe basarse en:

Tratamiento médico farmacológico

El cual puede constar de antiinflamatorios no esteroides, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, agentes biológicos y corticoides. SIEMPRE DEBEN ESTAR RECETADOS Y CONTROLADOS POR SU MÉDICO

Tratamiento fisioterapéutico

Siempre con el objetivo de disminuir el dolor, evitar la rigidez de las articulaciones, aumentar la fuerza y la flexibilidad.

Generalmente se compone por ejercicios aeróbicos, ejercicios de fortalecimiento y de flexibilidad. Se recomiendan algunos deportes que sean suaves y que persigan los mismos objetivos como la correcta postura y el movimiento adecuado y armónico, como pueden ser la natación, el yoga, el pilates terapéutico, el tai chi.

Tratamiento quirúrgico

En aquellos casos graves en donde sea necesario reparar algunas articulaciones como reemplazo de cadera o rodilla, o intervenciones para alinear la columna vertebral.