NEUMONÍA

NEUMONÍA

La Neumonía se define como la inflamación del parénquima pulmonar debido a un agente infeccioso. Existen dos tipos: Extrahospitalaria o adquirida en la comunidad (NEH) e Intrahospitalaria o nosocomial (NIH).
NEUMONÍA EXTRAHOSPITALARIA
Dentro de este grupo se encuentran aquellas infecciones del parénquima pulmonar desarrolladas en la población en general, diferenciándolas de las que se pueden adquirir en un ámbito hospitalario donde los pacientes se ven expuestos a otra flora microbiana. Pueden aparecer espontáneamente o como una complicación de otras infecciones del tracto respiratorio superior, como un resfriado común o una gripe.
Algunos de los agentes etiológicos pueden ser:
* Streptococcus pneumoniae
* Neumococo
* Mycoplasma pneumoniae
* Infecciones virales: influenza A y B, parainfluenza 1, 2 y 3, adenovirus
*Staphylococcus aéreas
*Moraxella cataratas
El riesgo de padecer una infección de las vías aéreas se relaciona con la capacidad del patógeno para alcanzar la superficie del epitelio respiratorio,  lo que puede conseguir por distintas vías: extensión directa, diseminación hematógena, por vía ihalatoria y mediante la colonización de la superficie mucosa.
La interacción entre la patogenicidad de las bacterias que invaden el tracto respiratorio inferior y la integridad del sistema inmunitario del huésped determinan si éste es capaz de eliminar los microorganismos o sucumbe y desarrolla una neumonía.  En este último caso se precisará la generación de una respuesta inflamatoria aguda para asegurar la completa eliminación de los patógenos.  Esta respuesta inflamatoria es la manifestación histológica de la neumonía, consiste en una infiltración neutrofílica y exudación de proteínas plasmáticas que afectan preferentemente a los alveolos y puede extenderse a unidades respiratorios adyacentes.
Normalmente la recuperación estructural es total. Aunque, en algunos casos se puede originar una fibrosis local residual. Cuando están implicados determinados gérmenes anaerobios se puede producir necrosis con formación de absceso.
Síntomas
• Tos
• Disnea
• Expectoración
• Dolor pleurítico
• Hemoptisis
• Astenia
• Sensación febril
• Anorexia
• Cefalea
• Mialgias
• Taquipnea
• Taquicardia
• Hipertermia
Hay otros signos que refieren consolidación pulmonar, estos son: matidez a la percusión, soplo tubárico y egofonía.
Diagnóstico
Para seleccionar adecuadamente un antibiótico se requiere la identificación del patógeno responsable del cuadro o, una presunción de los gérmenes que más probablemente sean los causantes de la infección según un contexto clínico y epidemiológico determinado. Desde este punto de vista, el diagnóstico de una neumonía se puede abordar en una serie de fases:
1.  Reconocimiento de la neumonía: la mayor parte de los casos son detectados por la presencia de hallazgos clínicos y de laboratorio, junto con infiltrados en la radiografía de tórax, de reciente aparición o de carácter progresivo.
2.  Orientación sindrómica: la elección de un tratamiento antibiótico empírico se basa en la presunción de que las neumonías causadas por gérmenes concretos ocasionan síntomas y signos específicos. Desde este punto de vista,  las NEH se dividen en dos grandes patrones sindrómicos: típicos y atípicos.
3. Diagnóstico microbiológico: la forma habitual de detección del germen responsable implica el empleo de distintos métodos, u se pueden clasificar en: técnicas no invasivas (esputo, hemocultivo, orina, líquido pleural, serología) y técnicas invasivas (punción transtorácica, fibrobroncoscopía, lavado broncoalveolar).
4. Evaluación diagnóstica práctica: se pueden clasificar las NEH por datos clínicos, microorganismos causales más probables, gravedad del cuadro y existencia de factores que sugieran patógenos no habituales.
Factores de riesgo para etiología no habitual
• Edad superior a 65 años
• Enfermedades coexistentes: EPOC, diabetes, insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, hepatopatía, alcoholismo, inmunodepresión.
• Ingreso hospitalario previo reciente
• Alteración de conciencia
• Riesgo de aspiración
• Falta de respuesta al tratamiento
• Presencia de cavitaciones u otros signos radiológicos sospechosos
• Presentación clínica inicial grave
Tratamiento
La mayoría de los casos se pueden tratar ambulatoriamente. La elección del tratamiento antibiótico específico debe basarse:
• Gravedad del cuadro clínico
• Presencia de otras enfermedades o factores de riesgo
• Patrones epidemiológicos concretos
NEUMONÍA INTRAHOSPITALARIA
Se define como la infección del parénquima pulmonar que se presenta después de, como mínimo, 48-72 hs de hospitalización. Hay una gran incidencia en aquellos pacientes internados que requieren intubación orotraqueal prolongada, donde la mortalidad es elevada.
Puede explicarse por tres mecanismos:
1. Microaspiración a las vías aéreas de contenido orofaríngeo y/o gástrico colonizado por bacterias, lo cual constituye el mecanismo más frecuente.
2. Inoculación directa de microorganismos a las vías aéreas a través de aerosoles generalmente originados por la contaminación bacteriana de los equipos de terapia respiratoria.
3. Infecciones pulmonares causadas por la diseminación hematógena de focos sépticos localizados en otra parte del organismo.
Factores que predisponen a la microaspiración de contenido orofaríngeo y/o gástrico
• Instrumentación de las vías aéreas
• Depresión del nivel de consciencia
• Fármacos
• Anestesia
• Intubación
• Traqueostomía
• Sonda nasogástrica
• Posición del paciente
Etiología
Los microorganismos que pueden causar una NIH son:
• Pseudomonas aerugenosa
• Staphylococcus aureus
• Bacilos gram negativos
• Streptococcus pneumoniae
• Haemophilus influenzae
• Hongos
También es muy frecuente que la neumonía nosocomial sea polimicrobiana.
Síntomas
La clínica es similar a las NEH en general, aunque también poseen características particulares. Generalmente hay:
- Fiebre con escalonamiento
- Tos con expectoración purulenta
- Dolor torácico tipo pleurítico
- Condensación pulmonar
- Cambios en el esputo
Pronóstico
Tiene una mortalidad elevada. Algunos estudios afirman que se encuentra entre un 25 a 50% de mortalidad, y tiene mal pronóstico si se adquiere en el transcurso de la ventilación mecánica. Otras variables que influyen en la evolución y gravedad son:
• Enfermedad de base
• Edad
• Tratamiento antibiótico adecuado desde el principio
• Tipo de microorganismo causal
• Empeoramiento del intercambio gaseoso
• Presencia de shock como complicación
• Duración de la ventilación mecánica