PALUDISMO
El paludismo, también llamado Malaria, es
una enfermedad potencialmente mortal, que es causada por parásitos que se
transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos hembra infectados. En una
enfermedad prevenible y curable.
En 2019 se estimaban 229 millones de casos
en todo el mundo, y 410.000 defunciones por esta enfermedad. En el mismo año se
registró que el 94% de los casos y las defunciones se dan en África, y que los
niños menores de 5 años son el grupo más afectado y vulnerable, representando
el 67% de todas las muertes por paludismo.
La malaria es una enfermedad febril aguda.
Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 15 días posteriores a la picadura del
mosquito infectado. Debido a que los primeros síntomas suelen ser débiles puede
ser difícil de detectar, y si no se trata en las primeras 24 horas, puede
agravarse llevando a menudo a la muerte.
En los niños con una forma grave de
paludismo se puede encontrar anemia grave, sufrimiento respiratorio con
acidosis metabólica o paludismo cerebral. En el adulto se suele generar falla
multiorgánica.
Aunque la mayoría de los casos se registran
en África, en 2019 se estimó que la mitad de la población mundial corre riesgo
de padecerla.
Existen algunos grupos que corren un riesgo
mas elevado de manifestar una forma grave de paludismo, dentro de estos están
los lactantes, niños menores de 5 años, embarazadas, pacientes con VIH, emigrantes
no inmunes, viajeros.
La prevención se basa en la lucha antivectorial, que es el medio principal para reducir la transmisión del paludismo. La OMS recomienda proteger a todas las personas mediante medidas eficaces como los mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual. También se pueden utilizar antipalúdicos que son fármacos profilácticos que detienen la infección en su fase hemática y previenen la enfermedad. Además existe la vacuna RTS,S/AS01 que permite reducir significativamente la incidencia de esta enfermedad.
