SARCOPENIA
La sarcopenia se define como la pérdida de masa y fuerza muscular
en contexto del envejecimiento. Este término, utilizado por Rosenberg en 1989
para describir el proceso relacionado con el envejecimiento, se constituyó como
neologismo a partir de las palabras griegas sarcos (carne) y penia (pérdida).
Otro concepto que debemos tener en cuenta es la Dinapenia, que es la
pérdida de fuerza muscular que puede preceder a la sarcopenia o ser
consecuencia de la misma.
Es una entidad de alta prevalencia en personas mayores. Algunos estudios
revelan que desde los 50 años de edad, la masa muscular disminuye a un ritmo de
12-15% por década; además hallaron una prevalencia del 20% en un grupo etario
de 70 a 75 años y del 50% en mayores de 80 años en los varones, y del 25 al 40%
en las mujeres en las mismas franjas etarias.
Ha sido demostrado que la presencia de sarcopenia incrementa el riesgo de
discapacidad, con independencia de otras variables, como la edad, sexo, estado
nutricional o socioeconómico e, incluso, más allá de la presencia o no de
comorbilidades.
Cambios fisiológicos del
músculo en el envejecimiento
El músculo del adulto mayor presenta cambios anatómicos, histoquímicos y
funcionales. Se genera una disminución de la masa muscular a consecuencia de la
disminución del tamaño de las fibras II, sin cambios en las fibras tipo I.
También existe una disminución del número de fibras tipo II, con infiltración
por grasa y tejido conjuntivo y una reducción de la red capilar lo que altera
el aporte de nutrientes provenientes del torrente sanguíneo.
En las células que conforman las fibras musculares se pueden observar:
• Acumulación de núcleos internos.
• Fibras en anillos y fibras rotas.
• Desestructuración de miofilamentos y líneas Z.
• Proliferación de retículo sarcoplasmático y del sistema de túbulos T.
• Acumulación de lipofuscinas y estructuras en bastón.
En cuanto a la inervación del músculo se ven cambios determinados por la
disminución del número de unidades motoras.
Factores que intervienen
en el envejecimiento muscular
1) Factores neuromusculares
A partir de los 60 años se observa la pérdida de motoneuronas alfa de la médula
y disminución del número de células satélite, lo que condiciona de denervación
y re inervación consecuente con una neuropatía crónica.
2) Factores endocrinos
Existe un descenso de hormonas anabolizantes (estrógenos, testosterona y DHEA,
hormona del crecimiento, insulina) y descenso de vitamina D. En este contexto,
se generan alteraciones en la acción de las distintas hormonas en el
mantenimiento de la masa muscular.
3) Factores inmunitarios
En el proceso de envejecimiento se produce un estado de inflamación subclínica
determinado por la elevación del factor de necrosis tisular alfa y la elevación
de citocinas. Este proceso inflamatorio crónico favorece el aumento de
catabolismo proteico de la masa muscular.
4) Factores celulares
A la presencia de alteraciones mitocondriales y apoptosis acelerada en los
miocitos existentes en el proceso normal de envejecimiento se le agregan
factores de hábitos de vida como:
• Baja ingesta de proteínas.
• Escaso ejercicio físico a lo largo de la vida.
• Hábito tabáquico o ingesta excesiva de alcohol.
Sobre esto también influyen algunos cambios en las condiciones de vida o
presencia de enfermedades concomitantes, como:
* Permanencia prolongada en la cama
* Inmovilidad
* Desuso
* Deterioro cognitivo
* Trastornos afectivos (ansiedad, depresión)
* Diabetes
* Enfermedades crónicas en fase terminal
Criterios diagnósticos y
clasificación
Según el Grupo de Trabajo del Consenso Europeo sobre sarcopenia en personas
mayores del 2010, el diagnóstico de sarcopenia se basa en tres criterios:
• Baja masa muscular
• Baja fuerza muscular
• Baja funcionalidad (rendimiento físico)
Se aplica para el diagnóstico el criterio 1+ (criterio 2 y/o criterio 3).
En base a esto se puede clasificar a la sarcopenia de acuerdo a su grado de
severidad :
• Criterio 1:
leve o presarcopenia
• Criterio 1 + 2 ó 3:
moderada
• Los 3 criterios:
grave o severa
Tratamiento
El tratamiento de la sarcopenia se basa fundamentalmente en la prevención de
dicho proceso. La intervención temprana permite evitar la generación de la
enfermedad y sus consecuencias, lo cual conduce a mejorar la calidad de vida,
favoreciendo la autonomía del adulto mayor, mejora la expectativa de vida y
comprime la etapa de morbilidad asociada al envejecimiento. Esto se logra
centrándose principalmente en dos parámetros: actividad física y nutrición
adecuada.
